El Santo Padre s dirige a los movimientos eclesiales y a las nuevas comunidades  

En la vigilia de Pentecostés del año pasado, nuestro Santo Padre se reunió con medio millón de representantes de los movimientos eclesiales y nos recordó esto: "Cuando quiera que el Espíritu interviene, deja a la gente asombrada. Él causa acontecimientos de una novedad extraordinaria: cambia radicalmente a las personas y la historia." ¿Cuándo fue la última vez que os asombrasteis?

Así como la Renovación Carismática fue el resultado de la intervención sorprendente del Espíritu Santo, y nos esperan más cosas si estamos dispuestos a acercarnos al Señor con fe expectante. Mientras yo me hubiera sentido más cómoda dando una enseñanza sobre el gozo, el Espíritu santo quería que la gente saboreara el gozo bailando como niños ante el Señor. Los retos a los que nos enfrentamos mientras entramos en el tercer milenio son amedrentadores, ¡pero no lo son demasiado para el Espíritu del Dios Vivo! Este Dios nuestro tiene gracias que superarán las miserias de nuestro tiempo. Recordad: "Que el amor de Yahvéh no se ha acabado, ni se ha agotado su ternura; cada mañana se renueva: ¡grande es tu fidelidad!" (Lm 3 22-23). ¿Pero dónde está nuestra fe expectante? ¡Estad preparados para sus sorpresas!

EXAMINAOS A VOSOTROS MISMOS SI ESTÁIS EN LA FE (2 Co 13 5)  Hermanos y hermanas, ¿estamos resistiéndonos al Espíritu Santo y entristeciéndole por nuestra falta de fe? ¿Qué pasa con la santidad? ¿Todavía estamos dispuestos a creer que Dios puede hacer santos de gente como nosotros? ¿Qué pasa con la evangelización? ¿Existen nuevas iniciativas que podemos estar aplastando? ¿Qué pasa con los carismas? ¿Hemos rebajado nuestras expectativas en ese tema? ¿Qué pasa con lo de una visión para nuestra nación? ¿Qué oraciones valientes estamos callando? ¿Están nuestros ojos fijos en el Señor o están fijos en otros y quizá incluso en nosotros mismos? ¿Os suenan estas excusas? "Nunca cambiaré. Él nunca cambiará. Eso nunca cambiará". "Nunca lo hemos hecho así antes". "¿Qué pensará la gente?" "Soy demasiado viejo, demasiado joven, demasiado enfermo". "No tengo la energía, el talento, los recursos"."Solía ser tanto más fácil cuando empezamos".

Para que no desaparezcan entre nosotros todos esos maravillosos carismas, debemos volver a lo que aprendimos al principio, a "devolver el poder a Dios "(Salmo 68), a ejercitar la fe expectante. Desde la plaza de San Pedro en la vigilia de Pentecostés de 1998, las palabras del Santo Padre resonaron: "¡Abríos dócilmente a los dones del Espíritu! ¡Aceptad con gratitud y obediencia los carismas que el Espíritu nunca deja de derramar sobre nosotros! ¿Y qué es esta obediencia si no la obediencia de la fe?

"Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo, para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo para confundir al fuerte". (1 Co 1 27). Con demasiada frecuencia examinamos una situación según una sabiduría mundana más que con la sabiduría de la Cruz. Hace poco estaba intentando lanzar una campaña publicitaria para nuestra asamblea anual. Yo elegí a los miembros más enérgicos, elocuentes, experimentados de nuestro grupo de oración para que me ayudaran. Dios eligió a una chica minusválida que iba con muletas, nueva a la vida en el Espíritu, para ayudarle. Esta chica colocó uno de nuestros folletos en una iglesia local donde la vio un hombre que tiene un programa de radio. Le impresionó tanto su coraje y su deseo de propagar la fe que la invitó a hacer una entrevista de una hora. Antes de su accidente ella había estado alejada de la fe y cayendo rápidamente. Pero por medio del amor y testimonio de amigos que la trajeron a nuestro grupo de oración después de su lesión de medula espinal, ella encontró al Señor. "Ahora me levanto cada mañana ardiendo de deseos de recibir a Jesús en la Eucaristía y ardiendo de deseos de leer la palabra de Dios". Esta chica "débil y necia", en los ojos del mundo, fue un agente publicitario más convincente que cualquiera de los de mi lista. ¿Y porqué no me fijé en ella? "Porque no son mis pensamientos vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos –oráculo de Yahvéh-". (Is 55 8).

¿Tenéis a gente entre vosotros a quienes Dios quiere utilizar? ¿Quién tiene un testimonio para compartir? ¿Quién ha sido sanado? ¿Quién tiene este "deseo ardiente" de complacer a Jesús de cualquier manera posible? Puede ser "alguien más viejo", una Ana o un Simeón. Puede ser "alguien más joven", una "Hija de Jairo" o un Timoteo. Estoy absolutamente convencida de que hay gente ahí fuera a quien Dios utilizará mucho más poderosamente de lo que nos ha usado a cualquiera de nosotros hasta ahora. Sólo están esperando a ser descubiertos... ¡por aquellos que pueden ver con los ojos de la fe!

EN COMPAÑÍA DE MARÍA (Hch 1 14)  Tenemos a alguien que nos puede ayudar a conseguir esta fe expectante y su nombre es María. Lo que pertenece a una madre lo comparte libremente con sus hijos. Pidamos que la fe expectante de María pueda ser nuestra. Sí, María, danos tu propia fe que libera al Espíritu Santo para actuar y para eclipsarnos con su poder. Aprendamos de nuestra Madre una actitud de oración y humildad y servicio para no estropear la belleza de la obra de Dios. Ella nos llama a acompañarla con estas palabras: "Engrandeced a Yahvéh conmigo, ensalcemos su nombre todos juntos". (Salmo 34 4). Respondamos diciendo: "A Aquel que tiene poder para realizar todas las cosas incomparablemente mejor de lo que podemos pedir o pensar, conforme al poder que actúa en nosotros, a él la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones y todos los tiempos. Amén. (Ef 3 20).

 

Formación de Dirigentes—un suplemento del Boletin de ICCRS, Ciudad del Vatican © 1999.